XIII EDICIÓN CURSO DE FIN DE SEMANA -FOTOGRAFÍA NOCTURNA-

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XIII EDICIÓN CURSO DE INICIACIÓN FOTOGRÁFICA

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Los sábados de cada semana de 16:30 a 18:00



Entrevista: Tolo Parra
Fotografía: Elo Vazquez



Cuando Elo Vázquez (Utrera, Sevilla 1983) allá por el comienzo de los 90 llevaba su cámara de excursión con su clase de EGB, jamás imaginó que llegaría a donde sus ojos la están llevando hoy. Con una mirada rabiosamente contemporánea Elo nos sorprende a cada disparo, en cada estancia o estado, su mirada no entiende de tópicos ni estereotipos, Elo encarna sin faltas el nuevo caudal cultural de nuestro tiempo, impulsado por la era digital pero también por la contemplación y la mirada interior. Elo se da, se vuelca sin ningún tipo de medida y nos enseña su maravilloso mundo donde lo cotidiano se convierte en el maravilloso icono de nuestros días. En DarkRoom hemos tenido la suerte de poder hablar con ella tras haber sido seleccionada por el programa Iniciarte de la Junta de Andalucía, donde su nuevo proyecto In Between ha sido convertido en exposición este 2015. De todo esto y mucho más hablamos con ella.

 -DARKROOM: ¿Cómo comenzaste en todo esto Elo?

-Elo Vázquez: Siempre me atrajo la fotografía, y creo que he hecho fotos mentales desde pequeña. Así que disfrutaba muchísimo el día que había excursión con el colegio y podía llevarme la cámara y hacer fotos de verdad. También a veces usaba a mis hermanas mellizas como modelos, recuerdo alguna foto donde posaban saltando con vestidos inventados en el patio de mi abuela.

 


Más tarde encontré esa réflex que cada padre de familia tiene guardada y me hacía fotos en la azotea muy borrosas y muy mal medidas que le mandaba por correo postal a mi novio de Internet. Con la ayuda de un amigo del IRC pude aprender lo minimísimo de técnica y hacerme fotos con lámparas en mi habitación sin parecer un fantasma.


 

Y mi primer contacto con la fotografía digital fue en 2002 cuando un chico con el que estaba por entonces hizo la barbaridad de presentarse un día con una cámara digital y me dijo que la había “encontrado”en una mochila en un bar. En ese tiempo la fotografía digital (y una Canon Powershot de 2,1 megapíxeles) suponía todo un lujo inalcanzable, así que le agradecí su crimen y estuve utilizándola un tiempo, pero luego volví de nuevo al mundo en el que comencé, el analógico.



En aquel tiempo ya empezaba a compartir cosas en Internet, en una página que se llama Livejournal. En 2002 en Internet la gente era todavía inocente y honesta y no estaba obsesionada con los likes ni con los followers ni con aparentar y uno se tomaba su tiempo para ver y comentar, las cosas no eran tan rápidas ni tan efímeras como ahora. No sabíamos muy bien qué pasaba, era un universo totalmente nuevo que íbamos construyendo sobre la marcha desde el ordenador de nuestra habitación.

 

 

 

-DR: ¿Qué significa para ti la fotografía analógica Elo?

-EV: La fotografía analógica ha sido una obsesión desde el principio, hasta la locura de pensar que cualquier foto que no era analógica no era una foto de verdad. Por una parte porque la fotografía analógica es magia. Me gusta ver la diferencia entre lo que fue, lo que imaginé que fue y lo que finalmente queda plasmado en el papel de un momento muy concreto que jamás se va a repetir. Desde que hago una foto hasta que la revelo pueden pasar meses, y ese soñar una imagen entre que la hice y la veo es algo que me fascina. Por otra parte, la obsesión con lo analógico venía porque me gusta la captura de un momento con un solo disparo, mientras que con la digital tiendes a hacer varias tomas hasta quedarte con la que medianamente más te convence. Que por supuesto no es algo negativo tampoco, pero que siempre ha supuesto una incomodidad para mí el tener que elegir entre muchas cuando con una analógica ya era suficiente.

-DR: ¿Y la digital?

-EV: Por suerte la locura de pensar que sólo lo analógico era lo válido se me pasó. Hace un par de años años hice un curso con Gloria Rodríguez y me convenció a funcionar también en digital. Después de darle mil vueltas me compré una cámara digital réflex bastante básica y empecé muy poco a poco a cambiar de opinión. El problema es que yo siempre llevaba mi analógica compacta encima, pero por el tamaño la réflex no era tan cómoda y no me acostumbraba a llevarla siempre y llegó un momento en el que ni llevaba ni una ni la otra y entré en pánico porque pensé que había dejado de hacer fotos. De lo que no me di cuenta es de que iba acumulando un archivo muy grande en algo que jamás habría pensado que me serviría para hacer fotos “de verdad”: mi teléfono. Fue toda una revelación, y abrazar en vez de rechazar este nuevo modo de fotografiar ha sido para mí algo maravilloso que sin duda ha marcado un antes y un después en mi trayectoria. Hasta me hice un Instagram, que odiaba por supuesto cuando salió pero que me sirvió para compartir todas esas imágenes que de otra manera se habrían quedado guardadas para siempre en la memoria de mi teléfono.

-DR: ¿Cuáles son tus influencias?

-EV: Prefiero no ceñirme a un puñado de nombres. Como te contaba antes, desde el principio compartí mi trabajo en Internet y aquella comunidad de Livejournal fue muy importante para el comienzo. Empezabas a ver los mismos nombres en otra comunidades como Deviantart o Flickr más tarde, y aquella gente empezaba a formar parte de mi vida aunque vivieran muy lejos. Nos influenciábamos unos a otros sin darnos cuenta, y para desvirtualizarnos recuerdo que nos mandábamos paquetes por correo lleno de pequeñas cosas. Una vez incluso me llegó un mensaje en una botella de una chica de Estados Unidos.

Hubo una pareja de artistas, Alana Celii y Grant Willing, que intentaron unir el trabajo de todos estos fotógrafos emergentes de todo el mundo en un mismo sitio. El proyecto se llamó Fjord. Además de la web, se publicó un libro y culminó con una exposición en Nueva York. Es bastante absurdo que mis fotos estuvieran en Nueva York, pero todavía más que por aquella época me enviaran emails de muchísimos sitios para exponer o publicar mis fotos. Desafortunadamente todo esto se acabó. La cantidad de imágenes y de comunidades a día de hoy en Internet lo hacen prácticamente imposible.

-DR: ¿Qué te inspira?

-EV: Soy muy curiosa, es mi naturaleza. Todo me cautiva, las plantas, la música, el movimiento, el color, las formas. Dicen mis padres que de pequeña me sacaban a la calle y que me quedaba tranquila en mi sillita, escuchando, observando, fascinada por absolutamente lo que pasaba a mi alrededor. Creo que ahora me sigue fascinando todo igual. Con las fotos intento compartir todo esto, pero siempre de la manera más sutil posible.

La música es algo que también me inspira muchísimo. Empezó casi al mismo tiempo que la fotografía, cuando con 10 años me regalaron un walkman por mi comunión y el día antes me fui a casa de mis tíos a hacer mi primera recopilación con su colección de vinilos. Desde entonces soy adicta. Necesito escuchar música nueva y desde que salió Spotify comparto cada mes una lista con lo que he escuchado y que no conocía. También hago mis pinitos como DJ, el año pasado un compañero me propuso hacer un curso con él y no lo dudé. Tengo muchos amigos DJs, es un mundo también muy mágico.

-DR: ¿Qué estás escuchando últimamente?

-EV: Pues justo ayer fui a un concierto de una señora muy mayor que se hace llamar The Space Lady y que lleva un sombrero de vikingo con alitas y una luz roja que parpadea. Había tocado en la calle con su Casio toda la vida y lo dejó, y ahora con casi 70 años está haciendo una gira mundial. Fue muy entrañable.

-DR: ¿Cuál es tu proceso creativo?

-EV: No separo el proceso creativo de mi vida normal. Nunca salgo con el objetivo de “hacer fotos”, la foto puede pasar en cualquier momento. Cuando algo me llama la atención lo fotografío sin más, no me importa la cantidad, normalmente no me planteo un número de series estrictas y cerradas. Y cuando he hecho alguna exposición el proceso ha sido el contrario: busco en mi archivo para buscar puntos en común y siempre encuentro una serie de imágenes que tienen sentido. Es lo que pasó por ejemplo con Behind, una exposición que hice en el Ljósmyndasafn, el museo nacional de fotografía de Reykjavík. Sin darme cuenta había hecho muchas fotos de mi chico detrás de cosas: una puerta, un puerro, unas flores…Y ahí tenía la exposición.

-PL: Háblanos de la flamante selección de tu proyecto In Between para Iniciarte.

-EV: Fue una sorpresa. Aunque llevo muchos años haciendo fotos nunca me había dado por presentarme a ningún certamen o enseñarlas a este nivel así de serio, no pensé que pudiese interesar tanto. Sema D’Acosta, al cual conozco por mi amigo Diego Diez, fue el que me animó a presentarme. Y resulta que sí, que escogieron mi trabajo. Y ahí empezó un proceso que nunca había experimentado: la búsqueda del presupuesto perfecto, decidir medidas, cantidad de fotos, arquitectos haciendo cálculos, algún crítico que quisiera hablar de mi obra, maquetación del catálogo, conversaciones infinitas con la Junta para ir cuadrándolo todo. Al final cuando lo vi todo montado no me lo podía creer.

In Between se construyó sobre todo con el archivo de mi fotografía móvil. Consistía en una selección de 40 fotos de mi teléfono y cuatro fotografías a gran tamaño hechas con mi reflex digital. Tenía claro que en esta exposición no quería volver a buscar en mi archivo analógico, sino en el digital, y además después de mucho pensar decidí arriesgarme con el montaje y tener las fotos impresas en el mismo tamaño de mi pantalla del iPhone 4s. Estoy muy contenta con el resultado y con toda la gente interesante que ha aparecido en el camino.

-DR: Además de In Between, cuéntanos: ¿qué te traes entre manos?

-EV: Pues varias cosas. A principios de año decidí hacer un proyecto de vídeo que se llama Monthly Months. Cada mes hago una recopilación de pequeños vídeos de corta duración, una especie de diario audiovisual formado por pequeñas fotos en movimiento.

También comencé un pequeño trabajo basado en mi suegra. Mi chico es islandés, su madre es checa pero vive allíy pasamos muchas temporadas con ella en Islandia. Es una persona muy particular, con una personalidad y un carácter únicos. Yo no suelo hacer retratos, pero su vida es demasiado interesante como para no compartirla.

Y en el tema de la música, colaboro casi desde el principio con I am Dive. Son buenos amigos y he hecho vídeos para ellos, fotos, portadas, y también he cantado alguna vez. También tengo un proyecto musical entre manos con Esteban Bove, aunque me mudé hace poco a Barcelona y ahora estamos lejos espero que lo retomemos pronto.



Puedes encontrar una selección del trabajo de Elo en nuestra galería | GALERIA

Puedes visitar su web ! www.elovazquez.com

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